domingo, 3 de noviembre de 2019

A buen capellán, mejor sacristán

Se usa para tachar en alguien falta de cumplimiento en su oficio. Es coletilla de un famoso cuento de Timoneda, en el que el chusco arbitraje de un sacristán, llamado a mediar en la disputa planteada entre dos comensales -un clérigo y un seglar-, hace exclamar así al posadero.

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